septiembre 26, 2017

¿Por que Waldorf?

La educación Waldorf tiene sus raíces en la investigación científico-espiritual del científico y pensador austriaco Rudolf Steiner (1861 – 1925). A través de la antroposofía, Steiner nos propone una forma de ver al mundo y una concepción del ser humano, en la cual se basa el entendimiento de las etapas por las cuales el niño atravesará a lo largo de su desarrollo.

El niño ha de desarrollar equilibradamente los distintos miembros constitutivos de su organismo, vale decir, su voluntad o las capacidades psicomotoras, el sentimiento o la vida anímica y el pensamiento o las facultades intelectuales, de modo de convertirlos en instrumentos para la expresión de su individualidad. La educación debe ser capaz de acompañar y apoyar al niño en el camino hacia ese objetivo.

De tal modo, el método educativo se estructura en función de la comprensión de la biografía humana en ciclos de 7 años, denominados septenios, durante los cuales el ser humano presenta determinadas características, necesidades y capacidades. La educación Waldorf, busca, entre otras cosas, ofrecer a los niños el tiempo suficiente para permitir que las etapas septenarias se realicen en armonía y en su tiempo, respetando los ritmos individuales, sin perjudicarlos por el apresuramiento y la exigencia, vale decir, sin despojar a la individualidad del niño de la base que necesita para poder vivir de acuerdo a su predisposición y destino.

Primer Septenio

PRIMER SEPTENIO (0 a 7 años)

La primera y más importante tarea del niño pequeño es configurar el organismo corporal, el cuerpo físico. A esto se dedica inconscientemente el niño, por su propio impulso, desde su primer día de vida y con la máxima intensidad posible. Si bien existe un sistema neurosensorial que a simple vista parece predominar (una cabeza bien desarrollada y grandes ojos), éste nada tiene que ver aún con el pensar sino que está completamente comprometido en la canalización de las fuerzas formativas para dirigirlas a todo el aparato locomotor y a todos los órganos. Los órganos interiores se van configurando hasta llegar a su plena efectividad funcional, se conforman las facultades sensorias, en el cerebro emergen vínculos neuronales cada vez más complejos y mediante el ejercicio constante se va conquistando el dominio sobre la motricidad fina y gruesa adquiriendo la libertad para moverse en el espacio y explorar su entorno. Basado en esto, aparecerá más tarde la capacidad de representación y la facultad del pensamiento. Alcanzando un cierto estadio del desarrollo corporal se da paso a la etapa siguiente. Manifestaciones claras de haber llegado al final de esta etapa del desarrollo son la caída de los dientes, el cambio en las proporciones de la figura y del rostro y la maduración sensomotriz, entre otras.

 

Clase de Primaria

SEGUNDO SEPTENIO (8 a 14 años)

En esta etapa, las fuerzas que durante el primer septenio se manifestaron en el crecimiento y formación de la corporalidad se ponen ahora a disposición de la formación y el crecimiento de fuerzas psíquico espirituales en la generación de representaciones, capacidades recordativas de todo tipo y aprendizaje intelectual. El niño se emancipa de su sujeción a los sentidos y a partir de entonces dispone de fuerzas psíquicas independientes que pone conscientemente en acción hacia su interior. Es el momento para la escolarización pues el niño siente una profunda necesidad de ser enseñado de manera explícita, dejándose guiar a través de procesos de aprendizaje estructurados metódicamente (clases) y que requieren esfuerzo consciente. Sin embargo, esto aún convive con la facultad de imitación, la que ha de ser usada en el aprendizaje formal, especialmente en los primeros años escolares.

La virtud básica del segundo septenio es el amor, lo que lleva a la veneración y a la devoción. Es absolutamente imprescindible la presencia de un ser a quien el niño pueda amar profundamente para recibir de él el contenido de sus enseñanzas.

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