Los septenios (Parte I) – La primera infancia

 

Los Septenios

Uno de los pilares centrales de la pedagogía Waldorf, consiste en el estudio y comprensión del desarrollo de la biografía del ser humano. La pedagogía reconoce diversas etapas en la vida de una persona, que se van dando en ciclos de siete años, a lo que se le denomina “Septenios”.


Durante cada septenio, el ser humano presenta y desarrolla determinadas características, en donde va aprendiendo necesidades y capacidades.

En la pedagogía es fundamental acompañar y respetar los tres primeros septenios, de modo que los niños y jóvenes puedan crecer y formarse desde ellos mismos.


LA PRIMERA INFANCIA  (primer septenio 0­-7 años)


Los bebés y los niños pequeños se entregan por completo a su ambiente físico; absorben el mundo a través de sus sentidos y responden con el modo más activo del conocer: la imitación.

El Juego LibreEl ideal que se destaca en esta etapa es LO BUENO, todo lo que aprende el niño en la primera fase de vida lo asimila por IMITACIÓN, la cual está determinada por factores internos como el temperamento, el tipo o carácter.Todo lo que está a su alrededor lo absorbe y lo integra sin un filtro racional o consiente. Por este motivo, aquéllos que se dedican a los niños pequeños: padres, niñeras y maestros tienen la responsabilidad de crear un ambiente digno de la imitación del niño, que nada cuestiona. Resulta imperioso proporcionarle un entorno que le ofrezca adecuados ritmos y actividades con sentido real, respetando y valorando su infancia, para que a través de la imitación se estructure todo su ser.

En esta etapa los niños deben realizar actividades que tengan que ver con los sentidos y el desarrollo de la corporalidad, se trata de lograr habilidades gracias a la capacidad de imitación natural que posee el niño.

La maestra de preescolar es la encargada de guiarlo en las diferentes actividades cotidianas como amasar y hornear el pan, trabajar la agricultura, pintura con acuarela, realización de pequeños telares, juego libre, ronda y cuento de hadas. El involucrarse por completo en tales actividades es la mejor preparación del niño o la niña para la vida. Da fundamentos a los poderes de concentración, al interés y al amor por el aprendizaje para toda la vida.

Cada salón tiene canastas con semillas, caracoles, mantas, cortezas, lanas y troncos de madera que los niños convierten en carritos, frutas o muñecas en la interacción con sus compañeros. Todos estos elementos le permiten al niño orientar sus fuerzas hacia las percepciones más puras para desarrollar la fantasía y los sentidos a través del juego y sentar las bases del pensamiento.

El Huerto


¿Te ha gustado esta publicación? compártela y/o déjanos tus comentarios abajo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Show Buttons
Hide Buttons